“Dido y Eneas” en IM-PULSO de la UNAM

Redacción Noticias MX.- Controvertida desde el principio porque estrictamente nadie puede afirmar que se estrenó en tal o tal año; porque la primera versión escrita Data de por lo menos sesenta años después de su supuesto estreno; porque varias de sus partes están definitivamente perdidas, y porque hay más de una versión de ella, Dido y Eneas tiene un encanto especial.


Eso hace que se mantenga en los repertorios de las casas de ópera, aunque no sea de las que más se representan. México no es la excepción, y de cuando en cuando aparece en nuestros escenarios, como ocurrió ahora dentro del festival IM-PULSO en un par de ocasiones y con una versión nueva en la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario.


Original de Henry Purcell (1659-1695), es una auténtica joya del barroco que, con libreto del también inglés Nahum Tate (1652-1715), se basa, como su nombre indica, en el capítulo V de La Eneida de Virgilio, y nos cuenta la desventurada historia de Dido, reina de Cartago, y el héroe troyano Eneas, llamado por los dioses para ser el fundador de Roma.


Ironía del destino, años adelante Roma se convirtió en enemiga mortal de Cartago, al grado tal que el prestigiado senador Catón terminaba sus intervenciones diciendo: “Carthago delenda est” (Es menester destruir a Cartago).


De acuerdo con Apro, Sobreviviente de la guerra que destruyó Troya, Eneas encuentra refugio en Cartago, en donde se enamora de Dido y es plenamente correspondido. La felicidad abunda, pero el sino tiene que cumplirse, y Tate y Purcell crean toda una trama y personajes para explicar cómo Eneas sucumbe al mandato de los dioses y abandona a Dido y Cartago. Dido se suicida.


La música es bellísima, instrumental y vocalmente, claro, dentro de los parámetros del barroco, lo cual implica que su interpretación actual tenga que ser muy cuidadosa. El aria más conocida “When I am laid in earth” (Cuando yo yazca en la tierra), es estupenda y ha cobrado vida propia separándose de la ópera, por lo que varias sopranos la utilizan en sus recitales.


La actual versión de la UNAM que merecería toda una temporada, está dirigida escénicamente por Yuria Fanjul, quien crea una muy buena atmósfera claramente influenciada por El Divino Shakespeare, empezando por la primera escena --que no es otra cosa sino la aparición de las brujas en Macbeth--, y así el resto de la obra. Otro escritor inglés, Lewis Carrol, también se asoma claramente cuando Dido se transforma en “La Reina de Corazones” de Alicia. Esto ayudado en muy buena forma por el vestuario de Edyta Rzewuska y la coreografía de Paulina Lavista. No obstante, esas influencias o, quizás por ellas, el montaje resulta realmente bueno y aplaudible.


Musicalmente las cosas marchan igualmente bien, la hace muy poco tiempo formada orquesta de la Academia de Música Antigua de la UNAM y su coro, así como la Compañía Juvenil de Danza contemporánea --también de la universidad--, todos bajo la dirección de Jorge Cózatl, cumplieron su cometido, como los cantantes Paola Gutiérrez (Dido, mezzosoprano), Jorge Escutia (Eneas, barítono), Cynthia Sánchez (Belinda, hermana de Dido, soprano) y Vladimir Rueda (Hechicera, barítono) en los papeles principales.


De verdad una bella puesta en escena para una ópera señera en el repertorio inglés, que merece ser vista por muchos más.
 

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