El trampolín político llamado APPO

Luis Ignacio / NVI Noticias 
 
En el mes de junio del 2006, al calor de la insurrección popular en contra del entonces gobernador Ulises Ruiz Ortiz por la represión en contra de los maestros, los dirigentes de diversas organizaciones sociales lanzaron grandes soflamas a favor de la libertad, la justicia y la honestidad pública. Producto de ese fervor democrático, fueron las proclamas de la recién creada Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), en las que se exigía transparencia, rendición de cuentas, ciudadanizar la contraloría interna, un órgano de fiscalización popular, entre otras muchas, que una vez que concluyó la protesta, los mismos líderes olvidaron.
 
En cada reunión, en cada encuentro, los dirigentes de las diversas organizaciones sociales congregadas para articular un gran movimiento popular, arengaban a acabar con un sistema corrupto, antidemocrático y represor, a través de acciones como la rendición de cuentas y la participación colectiva en las obras y proyectos de gobierno, a fin de transformar la revuelta popular en “una revolución pacífica, democrática y humanista”.
 
Pero todo fue vana ilusión. Con el paso del tiempo la aguas retornaron a su cauces y los dirigentes de las organizaciones sociales que reciben recursos de los gobiernos estatal y federal para impulsar actividades productivas se olvidaron de sus propias propuestas. El sistema retomó a su inercia y hasta hoy los líderes de las organizaciones sociales siguen sin rendir cuentas y transparentar los recursos económicos que reciben del gobierno.
 
LAS ORGANIZACIONES
 
En la APPO participaron desde su fundación las organizaciones: Frente Amplio de Lucha Popular (FALP), encabezada en ese tiempo por Gervasio García Martínez, Jesús López Rodríguez y Carlos Aguilar Castellanos; el Consejo Indígena Popular de Oaxaca (CIPO), que lideraba Raúl Javier Gatica Bautista desde su exilio en Vancouver, Canadá; el Frente Popular Revolucionario (FPR), encabezado por Florentino López Martínez, Macario Otalo Padilla y Pedro García; y la Organización Indígena de Derechos Humanos de Oaxaca (OIDHO), a cargo de Alejandro E. Cruz López.
 
Además del Comité Democrático Ciudadano (CODECI), de Catarino Torres Pereda, asesinado en octubre del 2010; el Consejo de Defensa del Pueblo (CODEP), que dirige Cástulo López Pacheco; y la Organización de Pueblos Indígenas Zapoteca (OPIZ), de Juan Sosa Maldonado.
 
Además de los dirigentes del Frente de Sindicatos y Organizaciones Democráticas de Oaxaca (FSODO), en el que participaban la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), con su secretario general Enrique Rueda Pacheco; la Sección 35 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (SNTSA), el STEUABJO (Sindicato de Trabajadores y Empleados de la UABJO), encabezado por Rosendo Ramírez Sánchez; el sindicato de los trabajadores del ayuntamiento de la capital, que lideraba Marcelino Coache Verano, entre otros.
 
Por Nueva Izquierda de Oaxaca (NIOAX) participaban Flavio Sosa Villavicencio y César Mateos, quienes posteriormente integrarían Comuna.
 
MALOS EJEMPLOS
 
El entonces dirigente de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores (SNTE) Enrique Rueda Pacheco fue el primero de los líderes en ser acusado de traicionar el movimiento popular y, por tanto, los principios que enarbolaba.
 
En las mismas filas del magisterio, en el 2006, se le señaló de recibir dinero del gobernador Ulises Ruiz Ortiz y simplemente se fue sin rendir cuentas de su gestión al frente de la sección sindical, ni muchos menos de los bienes que tuvo a su disposición por tal encargo.
 
"Me retiro con la convicción de haber cumplido a las bases, me voy con la cabeza fría y el corazón ardiente", afirmó Rueda Pacheco en su carta de renuncia, de fecha 17 de noviembre, que fue leída durante la asamblea estatal de la mencionada sección sindical, a la que no acudió.
 
Un mes y medio antes que concluyera su mandato, Rueda Pacheco desapareció de Oaxaca y durante algún tiempo los rumores lo ubicaron en el vecino estado de Veracruz y la misma Europa, aunque hasta la fecha se desconoce su paradero.
 
Sin embargo, no solo fue el dirigente magisterial.
 
Uno de los voceros de la APPO, Florentino López Martínez, del FPR, pasó de la vocería a la dirigencia nacional de su organización. Participó en las protestas al lado de Otalo Padilla, como representante del sector Ocotlán de la Sección 22 del SNTE; y Pedro García, entonces dirigente estudiantil en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO).
 
Cobrar con la derecha
 
En el 2013 diversos medios de comunicación dieron a conocer que el FPR recibió en los dos últimos años del gobierno de Ruiz Ortiz 15.5 millones de pesos para la ejecución de diversos proyectos en comunidades, cantidad que aumentó a 57.6 millones de pesos en 2010 y 2011, de los cuales nunca se transparentó su ejecución.
 
Hasta hoy ni el dirigente nacional, ni los estatales han dado cumplimiento a sus proclamas a favor de la transparencia y rendición de cuentas, expresadas con tanta vehemencia en los días aciagos del 2006.
 
Por su parte, los dirigentes del FALP, Carlos Aguilar Castellanos, Gervasio García y Jesús López Rodríguez recibieron durante estos cuatros años 56.5 millones de pesos, 30.3 millones de pesos, 30.3 millones de pesos y 46 millones respectivamente. De los cuales no se ha proporcionado información sobre su uso y utilidad.
 
Aunque no son los únicos líderes que recibieron recursos para realizar obra pública, incluso en el 2011 durante el primer año de gestión del gobernador Gabino Cué, las organizaciones sociales beneficiadas con la entrega de recursos públicos pasó de 13 a 49, sin embargo ninguna de ellas ha rendido cuentas o transparentado la utilización de los mismos.
 
La Fundación
 
Al congreso constitutivo de la APPO, celebrado en el Hotel del Magisterio entre el 13 y 15 de noviembre del 2006, asistieron 1 mil 73 delegados, 57 por ciento de los Valles Centrales, 14 por ciento de la Mixteca, 8 por ciento de Tuxtepec, 6 por ciento de la Costa, 6 por ciento del Istmo, 6 por ciento de la Sierra y 1 por ciento de la Cañada.
 
También asistieron 466 invitados nacionales e internacionales.
 
LAS PREOCUPACIONES DE LA APPO EN EL 2006
 
1) Constituirse en una organización y un espacio de carácter estatal al servicio
 
de los pueblos de Oaxaca.
 
2) Transformar la revuelta popular en una revolución pacífica, democrática y
 
humanista.
 
3) Vincularse y articularse al contexto nacional e internacional en la lucha contra el
 
neoliberalismo y todas las formas de injusticia contra la sociedad.
 
LA APPO
La Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) fue constituida por un conjunto de organizaciones sociales unificadas después de un intento de desalojo de profesores en protesta, por parte del gobierno estatal, en el 2006.
LOS PROPÓSITOS
Las propuestas programáticas del movimiento eran: ley de Transparencia; rendición de cuentas; ciudadanizar la contraloría interna y un órgano de fiscalización popular; implementar mecanismos de participación de recursos a las agencias y localidades de los municipios; participación colectiva en las obras proyectos y acciones que habrán de implementarse con recursos federales, entre otras.

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