UABJO: cotos de poder, división y porrismo en Oaxaca

Juan Zavala/NVI Noticias
 
Es como un drama de familias y capos de la mafia. Las pugnas de los distintos grupos por el control político y económico de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO) se reflejan en los conflictos territoriales que mantienen en la Facultad de Enfermería, en la Escuela de Ciencias y en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales.
 
En las dos primeras optaron por dividir el territorio, por el momento. En Derecho, la confrontación los ha llevado hasta incendiar la puerta de uno de los edificios considerado patrimonio cultural de la humanidad, al encontrarse dentro del Centro Histórico de la capital del estado.
 
La casa de estudios enfrenta, desde años, la incapacidad para contener a los poderes fácticos que se crearon en su interior y sobrepasaron, incluso, al poder de los cinco sindicato en la universidad.
 
Violencia, toma reiteradas de sus instalaciones, el sostenimiento de grupos porriles, la suspensión de clases, la venta de calificaciones y espacios en las distintas unidades académicas, forman parte de estas pugnas que han ocasionado el descrédito de la UABJO.
 
 
Y tras ellas, el grupo del ex rector Abraham Martínez Alavés y su familia, el de la ex rectora Leticia Mendoza Toro y el de Taurino Almícar Sosa; todos enquistados en el poder de la universidad: con el control de la Rectoría, con la repartición de las distintas facultades, escuelas, preparatorias y bajo su dominio, los sindicatos.
 
Estos son los tres grupos políticos más fuertes que mantienen una batalla permanente para detentar el poder. Su conformación, en la historia reciente de la institución, se remonta al asesinato de Nahúm Carreño Vásquez, al que llamaban el Porro Mayor, durante el sexenio de Diódoro Carrasco Altamirano.
 
La conformación de los grupos
 
Para algunos fue un crimen de Estado y para otros el resultado de las pugnas internas. Lo cierto es que Carreño Vásquez había ganado mucho poder bajo una estructura porril y se vislumbraba como el sucesor del entonces rector de la UABJO, Homero Pérez Cruz.
 
Lo que no calcularon los asesinos de Carreño Vásquez, es que eso ungiría a la viuda, Leticia Mendoza Toro. La esposa de líder asesinado, a partir de entonces, participa en las elecciones por la Rectoría, aprovecha el efecto de la muerte de su esposo y se monta en la estructura de porros que él había creado.
 
A Mendoza Toro le siguió como rector Hermenegildo Velásquez Ayala. Pero en estos ocho años, el grupo de Francisco Martínez Neri tomaba fuerza con base en alianzas, principalmente con el ex rector Abraham Martínez Alavés.
 
Finalmente, Martínez Neri gana la Rectoría en mayo del año 2004. Martínez Alavés recupera la fuerza que tenía por su relación con el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el poder que llegó a ostentar cuando se le vinculaba con grupos guerrilleros, particularmente con la Organización Netzahualcóyotl, ligada a los hermanos Cortés Gutiérrez.
 
Este triunfo no gustó al entonces gobernador de Oaxaca, José Murat Casab. Aunque termina por aceptar el triunfo de Martínez Neri, le impone a la mayoría de su gabinete.
 
La Familia Real
 
Martínez Alavés se convierte en asesor de Martínez Neri, y por su cuenta, prepara su regreso al poder en la UABJO a través de su hijo Eduardo Martínez Helmes, a quien colocó como secretario particular del Rector. Este es el principio del dominio de la que se ha llamado La Familia Real y toma fuerza el sindicato del que prácticamente es dueño: el Sindicato Universitario de Maestros (Suma).
 
Ya en esta posición, coloca a Rafael Torres Valdez como candidato a Rector; gana y su hijo, Martínez Helmes, repite como Secretario Particular, el poder tras el trono. Su mérito fue que se sumaran distintos grupos políticos de la casa de estudios, pero sobre todo, una alianza con Leticia Mendoza Toro, con quien hasta entonces eran férreros adversarios.
 
Mantiene estos acuerdos, lanza a su hijo como candidato y otras vez gana. Mendoza Toro recibe la Secretaría General, segundo cargo con mayor fuerza en la UABJO.
 
El actual rector, Eduardo Bautista, también es resultado de estas alianzas, su perfil académico se aprovechó para tratar de mejorar la imagen de la institución. Incluso lograron acordar con el principal grupo opositor liderado por Taurino Almícar Sosa, a quien le dan la Secretaría de Administración; mientras que Mendoza Toro repite en la Secretaría General.
 
Control, escuelas y poder
 
 
En la UABJO, el poder de los grupos se mide con base en cuántas unidades académicas tengan bajo su control, es decir, facultades, escuelas y preparatorias.
 
La familia de Martínez Alavés tiene bajo su control a las más importantes por el número de votos que aportar en las elecciones, las facultades de Derecho y Ciencias Sociales; de Arquitectura que se encuentra en Ciudad Universitaria, Idiomas, Contaduría y Bellas Artes, entre otras.
 
Mendoza Toro, considerada la segunda fuerza, tiene bajo su control la Facultad de Veterinaria y las preparatorias 1, 6 y 7, entre otras, además de la Secretaría General y la Dirección de Recursos Humanos de la UABJO.
 
Almícar Sosa mantiene a las facultades de Odontología, Enfermería CU y Medicina, así como la Secretaría de Administración. Este también se vincula a un grupo más amplio encabezado por el actual diputado federal y ex rector, Martínez Neri.
 
Los sindicatos
 
 
La lucha por el poder también se traslada a los sindicatos. El Suma, cuyo líder formal es Juan Alfredo Bautista León, pero con el mandato de La Familia Real.
 
El Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad de Oaxaca (STAUO), por su parte, está pulverizado: una facción es controlada por Taurino Almícar Sosa, Enrique Martínez y Aristeo Segura, pero con el liderazgo formal de Luis Hernández Osorio; otra por Mendoza Toro y como secretario general Romualdo Toledo Ambrosio; y una tercera, controlado por Mauro Francisco, aunque aparece como líder Saúl Santiago.
 
Esta división ha provocado que ninguno de ellos detente la toma de nota y, por tanto, está maniatado para acceder a las cuotas sindicales; pero además, el STAUO enfrenta una escisión impulsada por Silviano Cabrera Gómez, quien busca crear el Sindicato Universitario de Académicos (SUA).
 
El Sindicato de Trabajadores y Empleados (STEUABJO) es considerado “el esquirol”, se mueve con el grupo que le garantice sus intereses; el Sindicato de Empleados de Confianza (SECUABJO), con poca fuerza y únicamente van con la inercia de las negociaciones que logren los otros sindicatos.
 
Conflictos en las facultades y escuelas
 
 
Actualmente son tres los focos rojos. Pero en la Escuela de Ciencias se llegó al absurdo de construir una barda de tabiques que literalmente divide a los grupos del Suma y STAUO; en Enfermería se optó por dividir a los alumnos, unos que el Suma y otros con el STAUO.
 
El conflicto con la Facultad de Derecho que continúa álgido, también es una pugna entre estos dos sindicatos. El trasfondo es la intención quitarle el control de la institución a Martínez Alavés y se impulsa al igual que con Escuelas de Ciencias y Enfermería, y como ocurrió hace años con la Arquitectura, crear otra Facultad de Derecho. Lo que reduciría el poder de “La Familia Real”.
 
Al final ningún grupo es mejor que el otro. Todos buscan ponerse encima del otro y por eso, no se dejan. En medio de ellos, quedan los estudiantes.
 

Tu opinión es importante

Minuto a Minuto

Minuto a Minuto